La donna è mobile![]() "Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino |
Se muestran los artículos pertenecientes al tema Visitas pagadas al colmo. 31/01/2007Si era el bedel, que hable ahora o calle para siempre¿Qué son las lecheritas? Me preguntas mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. Y yo te respondo, pues las lecheritas son sueños. Son esperanzas. Son deseos. Hacer lecheritas es recrearse en lo que todavía no es, pero que nos encantaría fuera.
Si yo soy de algo, la verdad, es de lecheritas.
Me parece fundamental soñar con algo, esperarlo, deleitarse con su advenimiento. Tirar la pica y sí, un poco esperar que pase por sí sólo, y otro poco hacer algo para que ocurra. Pero sobre todo —las cosas por su nombre— lo grande de hacer lecheritas es que mientras se está inmerso en ellas, la mente se colma de pensamientos gozosos. Y eso vale un imperio.
Por qué digo todo esto. Ya. Sí.
Pues porque este mediodía he tenido otra de esas revelaciones. ¿Cuándo? Cuando entraban a visitarme nada más y nada menos que desde la Real Academia de la Lengua Española (Madrid, España).
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Alguien dirá: ¿Y?
¡Voilà! Ya voy, ya. Esta casa tiene más de cien mil visitas desde que se abrió. Ciento diez mil visitas en algo más de dos años. Visitas estupendas que han ido, ahí, acumulándose, y que hoy rematan de forma especial. Me ha dado qué pensar. Obvio. Y me da igual si quien ha puesto los ojitos en mí ha llegado desde allí porque se había perdido. No me importa si se trataba del bedel o si era la señora de la limpieza, que ha hecho carambola pasando el trapo por el teclado de Marías. Qué visita, válgame, qué visita. Y yo (fin de mes, falta de tinte) con estos pelos. Me ha hecho una ilusión terrible, y he pasado el día entero haciendo lecheritas con esas rentas. Otro día contaré en qué forma. Ahora -pues digamos que configurando el paso 1 de la lecherita literaria- tengo que publicitarme y tomar un par de medidas.
(Ella saca el metro.)
Permanezcan en sintonía.
Miércoles, 31 de Enero de 2007 23:34. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Visitas pagadas al colmo Hay 9 comentarios. 11/12/2005Visitas pagadas al colmo (9)Los responsables de la nueva Terminal del aeropuerto madrileño de Barajas, contrataron a decenas y decenas de extras para que pasearan por ella y la pusieran a prueba. Es decir, para que arrastraran y facturaran su equipaje, se sentaran en las sillas figurando una espera, probaran los baños, hicieran su cola en las puertas de embarque hasta tomar asiento en los aviones y en definitiva, infinitas otras actividades que ahora mismo ya no se me ocurren y cuyo máximo común divisor es, natural, el uso y disfrute de las instalaciones. Y ahora digo yo como antes dijo aquel, aquí hay una novela. Las disputas por señora, que no, que yo estaba aquí primero, tan reales y creíbles con localización por parte del personal de vuelo del botiquín más próximo. ¿Está reglamentariamente a mano, sí? Pues adelante con la tensión. Los encargados de las maletas perdiéndolas, así, como el que no quiere la cosa, para seguir después los mecanismos internacionales de búsqueda y felicitarse al encontrarlas; o rascarse pensativamente la barbilla al dar alguna por definitivamente perdida. Las azafatas entrando en la Terminal en grupos de dos, de tres, taconeando como para romper el suelo que es como suelen, aquí estamos nosotras válgame, y riéndole las gracias a su comandante. Comandante que accedería al avión con toda la liturgia y minutos después se bajaría sin haber pisado el acelerador. Y sin despeinarse. Piensen a su vez en la cantidad de niños perdidos, que siempre cae alguno en estas fechas, niño vete por ahí que ahora vamos a por ti; en la multitud de ¿me podría decir dónde está la puerta 11, que como dictaría la lógica, no la han puesto entre la 10 y la 12? Claro, caballero, está en la otra punta a más de veinte minutos de aquí, justo entre la 56 y la 102 (pausa dramática). Todos, todos fingiendo prisas y acelere o calma y parsimonia, sorpresa e indignación. Entre ellos también el típico matrimonio danés de atuendo impecable y puntual, los grupos de japoneses, la excursión de la tercera edad a Palma, la decena de ejecutivos ocupadísimos con sus móviles, pedeás y blutufs haciendo malabares con sus vuelos para poder empalmar, con perdón, al de Bruselas; la pareja de novios grabando sus nombres, que no le importan a nadie, en los bancos de la sala de espera; los dos ingleses de edad provecta que saborean un bocadillo de tortilla de patatas ante los que es imposible especular ni procedencia ni destino; un personaje televisivo o escritor o actor importantísimo al que da mucho miedo mirar no vaya a ser que piense que le vas a intimidar, al final, acercándote. Al final la jungla a escala, y toda ella actuando, interactuando entre sí, ofreciéndose fuego, haciendo durante un rato el paripé. Es un prodigio de las artes escénicas, ¿verdad? Y todo para no dejar ni un cabo suelto. Pero pensemos también en lo que escapa al control del simulacro. Lo que podría surgir o lo que subyace en todas esas personas. Figúrense si no esas historias de tanto amor en la cafetería, con despedida dramática en las puertas 9 y 10 A, ó 1 y 4 B. Pepita, es que verás, hemos de separarnos, lo nuestro no entra en el guión. Todas de mucha lágrima, como es natural que sea. La cantidad de paisanos que nunca han tomado un avión imaginando que ésta podría ser, ésta sí, si se despistaran y qué sé yo, mi primera vez y lo mismo al final acabo en vaya usted a saber donde, y no he traído ropa mas que de abrigo, figúrate si ahora el avión aterrizara en Cuba, qué papeleta, para una vez, si lo sé la cargo de verano, si es que siempre voy con el paso cambiado. O los que tienen miedo real al vuelo padeciendo por la misma causa, anda que como todo esto vaya en serio verás, pero allí, poniendo la mano por tan noble causa. El que se ha perdido y está de verdad esperando su vuelo y terminará montando un pollo porque hay que ver cómo estamos de locos, a quien se le ocurre. Todo esto, más un largo etcétera de escenas que son de mucho placer imaginar, dentro de un aeropuerto calcando la realidad. A veces las instituciones se desmarcan y nos ofrecen un boleto literario en blanco, la conexión humana como soporte y banco de pruebas, algún directivo tirando de los hilos de sus títeres, poniéndoles trampas, espiando sus reacciones frente a un retraso o una máquina de café trucada, viciándolos de impaciencia, insistiendo en el rumbo de todas esas sensaciones confusas. Mirándonos como proyecto, como hormiguitas, prendiendo un puro cuando todo sale bien. En fin, que en el aeropuerto Madrid-Barajas están que lo tiran, oiga. Domingo, 11 de Diciembre de 2005 02:21. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Visitas pagadas al colmo Hay 16 comentarios. 15/03/2005Visitas paganas al colmo (8)![]() Me entregó su tarjeta de crédito para que gastara sin contemplaciones. 09/02/2005Visitas pagadas al colmo (7)Me juró que me llevaría al país de los sueños 24/01/2005Visitas pagadas al colmo (6)En un vaso sobre la mesa de la cocina absorbía el aire una rosa blanca. Desmayada por el calor de julio y al borde de la agonía floral. La noche anterior había sido la fiesta de la petición de mano. Se amaban, muchísimo. Esta vez era diferente. El era un caballero, cada día y durante los meses en los que habían compartido casa en delicioso preludio a su unión, le había dejado en la almohada un par de versos, o una rosa blanca, o roja, o rosa, o.... en fin, que la suerte le había tocado el hombro con ese hombre. Era sensible, amable, ingenioso, inteligente, educado. Era ideal. El día de la boda no pudo aguantar las terribles dudas que poblaban su alocada cabeza y pasándose por alto que ya iba vestida de novia y pasándose también por alto sus zapatos de tacón alto, fue a verle. No respondieron al timbre así que abrió con la llave oculta. No había nadie en casa, pensó que el cortejo debía haber salido en dirección a la capilla, aún así, su desmedida y traviesa curiosidad por saber qué cosa habría preparado él para la vuelta de ambos de madrugada, le hizo acercarse a la almohada. Al abrir la puerta de la habitación encontró dos cuerpos desnudos sobre la cama. La posición de ella, a gatas sobre la cama y la de él, de espaldas a la puerta sobre ella, impidió que le vieran. Echó un par de pasos atrás, se agarró el vestido de novia para no caerse y al verlo entre las manos se echó una a la boca para no gritar. Se encerró en el armario del descansillo del piso superior y lloró, un llanto automático, esperado, silencioso. Un llanto por todo, por la caída, por su almohada tantas veces regalada con aquellos deliciosos poemas y que ahora era muda participante de aquella traición, por su dolor, por ella, por estúpida, por cretina, por mema. Lloró porque la voz que había estado escuchando durante años de ahora estúpido noviazgo tenía razón, que él no podía ser perfecto, que no, que no, que la engañaba, que tanta felicidad no era merecida, que parecía y debía ser imposible. Lloró por sus preciosos zapatos de tacón y lloró por las flores de jazmín que en un alarde de paciencia había enredado la peluquera entre su pelo durante horas, horas perdidas. Qué va. Años perdidos. Lloró mientras los aullidos, gemidos y alaridos de placer de los amantes estallaban en su cabeza repeinada. Y maldijo su suerte y le maldijo a él, y a ella, tan guarra, tan puta. Y deseó su muerte. Bajó al salón y sacó una de las escopetas de caza. Volvió a subir y descerrajó media docena de tiros a aquellos dos bultos traidores que se agitaban sobre su cama y se subió en el coche. Trastornada, no sabía en qué dirección dirigirse. Pensó que iría a refugiarse a cualquier parte, porque también pensó que daba igual. Pasó por delante de la capilla rápidamente. En la puerta estaban su familia, sus compañeros de trabajo, sus futuros suegros, sus amigas íntimas, todos vestidos de gala. ¡Qué poco imaginaban! Si supieran. Y allí estaba él, su prometido, impecable, nervioso y sudoroso. Mirando el reloj con una rosa blanca y la caja de los anillos entre las manos. 15/01/2005Visitas pagadas al colmo (5)Fé y Duda en el torrente sanguíneo: Fé exclama ilusionado: "¡Dime algo que no pueda conseguir! ¡Venga, dime algo!" Duda le contesta irreverente: "Convencerme". Pasa el tiempo, Fé sudando le dice a Duda: "Tienes razón, eres un terco; pero no creas que conseguirás desanimarme." Duda dice: "..a lo mejor..." Al final, Fé se tumba en un sillón y resollando suspira: "En otra vida será Duda, ¡en otra vida te venceré!" A lo que Duda responde: "...eso será si nos volvemos a encontrar, que ni se sabe..." 14/01/2005Visitas pagadas al colmo (4)Esta es la historia casi pornográfica de una cucharada de mermelada de fresa tras derramarse sobre un ombligo caliente: Hmm... Visitas pagadas al colmo (3)dudas a la plancha, dudas al ajillo, dudas en su tinta, dudas revueltas... Él dice: "te quiero", ella responde: "no me cabe ninguna duda". Viernes, 14 de Enero de 2005 10:17. [ + ]. Tema: Visitas pagadas al colmo No hay comentarios. Comentar. Visitas pagadas al colmo (2)Yo respondí arrobada: eterna, mortal, de otro mundo. Me mató. Le espero para poder reprocharle algo, lo que sea. Viernes, 14 de Enero de 2005 10:18. [ + ]. Tema: Visitas pagadas al colmo No hay comentarios. Comentar. Visitas pagadas al colmo (1)y lo hicieron tan bien, que se amaron por toda la eternidad. Viernes, 14 de Enero de 2005 10:18. [ + ]. Tema: Visitas pagadas al colmo No hay comentarios. Comentar. |
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